• Década de 1950: La historia inicia con el loteamiento de grandes quintas en la zona oriental de Asunción (entonces un área periférica). Una de las propiedades más extensas pertenecía a la familia Campos Cervera. Muchas familias provenientes del interior del país se establecieron en estos nuevos lotes buscando un futuro mejor en la ciudad. Así comenzó a poblarse el entonces apartado Barrio Dr. Luis Alberto de Herrera, conocido coloquialmente como barrio Herrera.
• 1955: Inicios humildes de la comunidad, donde los vecinos se unían para todo y cimentaban las bases de las futuras instituciones del barrio.
• 1960 (primeros meses): Arriban al barrio los primeros sacerdotes canadienses de la Misión de San Cristóbal, encabezados por Mons. Lucien (Luciano) Dumas. Estos misioneros Oblatos de María Inmaculada instalan la Parroquia San Cristóbal y convierten el lugar en centro social de los vecinos del entonces alejado barrio asunceno. Con la participación de la comunidad, se construyen una iglesia y una pequeña escuela parroquial de arquitectura sencilla pero emblemática. Este impulso pastoral hizo del barrio un polo de desarrollo comunitario donde la vida giraba en torno a la parroquia.
• 1963: Preocupado por la gran población infantil y juvenil del barrio, Mons. Luciano Dumas, primer cura párroco de San Cristóbal, decide brindarles educación cristiana integral. Para ello invita a las Hermanas de la Caridad de Quebec a hacerse cargo del proyecto educativo. Ese mismo año 1963 llegan desde Canadá cuatro religiosas de dicha congregación: la Hna. Francisca Teresa Roy (quien asume como superiora), la Hna. Yvonne Langlois, la Hna. Rita Poirier y la Hna. Blanca María Coté. Las hermanas se establecen en el barrio Luis Alberto de Herrera (barrio Herrera) y comienzan los preparativos para fundar una nueva escuela parroquial al servicio de la comunidad.
• 1965: El 1 de marzo de 1965 se sientan las bases del colegio inicialmente llamado “Colegio Santa Margarita”, obteniendo el permiso correspondiente del Ministerio de Educación y Culto. En ese año lectivo se abre el primer curso de la educación secundaria (Ciclo Básico) para niños y niñas, con una matrícula cercana a 83 alumnos (otra fuente indica 33 alumnos) en dicho primer curso. Además, se habilitan dos turnos de Preescolar y tres secciones de Primer Grado, sumando 186 niños en el nivel primario. La primera directora del colegio es la Hna. Francisca Teresa Roy, actuando como vicedirectora la Sra. María Ramona Sarquis de Suárez. El nuevo colegio comienza a funcionar en las modestas instalaciones parroquiales, sirviendo a las familias del barrio.
• 1966: Debido al aumento de alumnado, el Colegio Santa Margarita amplía niveles y grados; ese año adopta el nombre de “Escuela/Colegio Parroquial San Cristóbal”, en honor a San Cristóbal (Cristóbal Campos Cervera fue el antiguo propietario de esas tierras). El párroco Rdo. Padre Gaspard (Gaspar) Robert, OMI asume como director, actuando la Hna. Cecilia Lessard como co-directora. La matrícula salta a 633 alumnos en total. La incansable Hna. Cecilia, nueva directora, crea el lema del colegio – “VIVIR PARA IRRADIAR” – entregando a la comunidad educativa un ideal de vida cristiana que los alumnos debían reflejar día a día. También diseña la bandera verde y blanca con el lema y compone el himno del colegio, emblemas que identifican a la institución desde entonces.
• 1967: Se construye un segundo pabellón de aulas para el colegio, gracias al aporte económico de los padres canadienses de la parroquia. La infraestructura escolar crece para albergar a unos 730 alumnos que se inscriben ese año. En 1967 finaliza la misión en Paraguay del P. Gaspar Robert: el padre fundador regresa a su país de origen tras cumplir su período de servicio, y es sustituido por el Rdo. P. Germán Lamontagne, quien asume como nuevo párroco y director en la institución. A finales de ese año, los padres de familia – ante la perspectiva de que los alumnos solo tenían tres años de secundaria básica – solicitan abrir el “cuarto curso” para continuar con el Bachillerato en el colegio. Las hermanas canadienses acceden a la petición de ampliar la oferta educativa, sentando las bases para incluir la educación media superior en años posteriores.
• 1968: La Escuela Parroquial San Cristóbal sigue creciendo en alumnado. Acuden a clases aproximadamente 980 alumnos. Se agrega el Quinto Grado al ciclo de educación primaria para ampliar la formación básica de los niños.
• 1969: Se completa el ciclo primario con la creación del Sexto Grado, cubriendo así toda la educación primaria en la escuela. La matrícula total alcanza ese año unos 1.193 alumnos, reflejando el explosivo crecimiento de la institución educativa y la confianza depositada por las familias del barrio.
• 1971: La Hna. Magdalena Drapeau asume la supervisión pedagógica del nivel secundario, mientras que la Hna. Gabrielle “Gaby” Tardif asume la dirección de la Escuela Primaria y la administración general del colegio. La Hna. Gaby – considerada una figura legendaria en la historia de la institución – destaca por su enfoque progresista en una época en que la mujer recién empezaba a ganar espacios (recordemos que las paraguayas obtuvieron el derecho al voto a inicios de los 1960s). Ella contrató a numerosas maestras, encargadas de cantina y personal de limpieza, dando oportunidades de empleo a mujeres del barrio. Además, realizó una encuesta en la comunidad identificando que había muchas modistas con talento pero sin capital para emprender. Junto con doña Delicia Florentín (Espínola), concibieron un proyecto presentado a la Embajada de Canadá para financiar el trabajo de estas costureras locales. Gracias a ese apoyo, y con el compromiso de las hermanas de encomendarles la confección de los uniformes escolares, numerosas modistas del barrio pudieron salir adelante, confeccionando los uniformes del colegio y fortaleciendo la economía familiar. Estas iniciativas de la Hna. Gaby ilustran la profunda vocación social del colegio en sus primeros años, integrando la educación con el empoderamiento de la comunidad.
• 1975: Se crea la Asociación de Padres de Familia de la Escuela y Colegio San Cristóbal, organismo clave para la participación comunitaria en la gestión educativa. Desde su fundación (en marzo de 1975), esta asociación une los esfuerzos de las familias y la institución, involucrándose activamente en todas las tareas y promoviendo actividades sociales, culturales y económicas en beneficio del colegio. Uno de los primeros logros de los padres organizados es solicitar formalmente a las autoridades la habilitación del Bachillerato en el colegio para que los estudiantes pudieran cursar la educación media completa sin salir del barrio. Atendiendo este pedido, ese año se construye un aula adicional y una sala de profesores, preparatorios para abrir el Cuarto Curso y eventualmente el Quinto Curso del bachillerato científico. La comunidad educativa demuestra así su compromiso para con la ampliación de la oferta académica.
• 1978: El colegio celebra un hito histórico al egresar la primera promoción de bachilleres formados íntegramente en San Cristóbal. Por primera vez, jóvenes que iniciaron su formación básica en la institución completan el ciclo secundario y se gradúan, entregando a la sociedad nuevos bachilleres con valores cristianos. Este logro provoca singular regocijo en la comunidad educativa. Cabe destacar que durante todos estos años la Asociación de Padres jugó un papel protagónico: mediante actividades tradicionales como la Fiesta de San Juan, kermeses y rifas, recaudaron fondos importantes para mejorar y ampliar la infraestructura del colegio. Gracias a este apoyo constante, la escuela pudo crecer en aulas y equipamientos. Hacia finales de los 70, el Colegio Parroquial San Cristóbal se había consolidado plenamente y permanecía fiel a los fines de la educación paraguaya y a los mandatos de la Iglesia Católica, preocupándose por la formación integral de sus alumnos y la capacitación constante de sus docentes. La institución estaba presente en jornadas cívicas patrióticas, competencias deportivas, actividades artísticas y recreativas, fomentando en todo momento la vivencia cristiana en la comunidad educativa.
• Inicios de los 1990s (vida barrial): (Nota: se integra aquí un recuerdo de vecinos que alude a fines de los 70 e inicios de los 90, relatado retrospectivamente). Los antiguos alumnos evocan estos años como una época dorada para la vida barrial. Grisel Viveros, ex-alumna que impulsó la incorporación de la danza en las veladas culturales, rememora: “Teníamos todo en el barrio: las fiestas se hacían en las casas, jugábamos en la calle, todos entrábamos en el mismo colegio, no necesitábamos salir del barrio. Éramos felices con poco, llevando una vida tranquila que ya no se vivía en otras zonas de Asunción a principios de los noventa”, comenta, a lo que asiente su vecina Susana Uliambre. Este testimonio refleja la unión comunitaria forjada alrededor del colegio y la parroquia San Cristóbal: durante décadas, la institución educativa no solo brindó enseñanza académica sino que fue el corazón social y cultural del barrio.
• 1983: El 29 de abril de 1983 se inaugura la Biblioteca “Viriato Díaz Pérez” en el colegio, gracias a la decidida colaboración de la Asociación de Padres y de la comunidad canadiense que apoyaba la misión. La nueva biblioteca enriquece la vida académica con materiales de referencia, literatura infantil y juvenil, y textos variados que se actualizan constantemente. Este espacio de lectura lleva el nombre de un destacado intelectual paraguayo, subrayando la dedicación del colegio por promover la cultura y el estudio. • Años 1980 (infraestructura): Durante la segunda mitad de los 80, la institución emprende una importante expansión edilicia para responder a la creciente demanda. En esos años se construyen dos aulas nuevas anexadas al pabellón original, y además se levanta un tercer pabellón con cinco aulas adicionales. Junto con estas aulas, se habilitan nuevas dependencias: un amplio salón multiuso para eventos, dos talleres para formación técnica/artesanal, una cantina mejorada, un gimnasio techado y servicios sanitarios modernos. Toda esta ampliación de infraestructura se inaugura oficialmente en julio de 1991, coronando casi una década de mejoras continuas.
• 1991: Con la inauguración de las obras mencionadas, el colegio entra en los años 90 con instalaciones renovadas y ampliadas. Ahora cuenta con varios pabellones de aulas y espacios especializados que le permiten diversificar las actividades educativas, deportivas y culturales. La colaboración entre la comunidad (especialmente a través de la Asociación de Padres) y los benefactores extranjeros ha dejado una huella tangible en el campus escolar.
• 1995: Para mediados de los 90, la Escuela Básica N.°1057 y Colegio Parroquial San Cristóbal educa ya a más de 2.200 alumnos entre todos sus niveles. Este notable crecimiento la convierte en una de las instituciones educativas de mayor matrícula en la capital. Las autoridades destacan la incansable labor de la Asociación de Padres, que supo dotar al colegio de la infraestructura adecuada para las necesidades de la época. Gracias a ese apoyo material, los educadores podían dedicarse plenamente a la formación integral de los alumnos, manteniendo la calidad educativa y los valores cristianos que siempre caracterizaron al colegio. Las Hermanas de la Caridad de Quebec, por su parte, con ayuda de su Congregación y amigos de Canadá, se aseguraron de que ningún niño quedara fuera por motivos económicos: otorgaron becas a muchos estudiantes de escasos recursos, cumpliendo con su misión de servicio a los más necesitados.
• Década de 1990: Este periodo marca el traspaso de responsabilidades de la misión canadiense a la Iglesia local. Los sacerdotes canadienses que habían servido en la parroquia San Cristóbal desde 1960 comienzan a retirarse gradualmente, entregando la administración de la parroquia y del colegio a la Arquidiócesis de Asunción. El Pbro. Enrique Meyer se convierte en el primer párroco diocesano de San Cristóbal, asumiendo como Director General de la obra parroquial educativa tras la salida de los misioneros extranjeros. Del mismo modo, hacia finales de la década, las Hermanas de la Caridad de Québec consideran cumplida su labor en el colegio – habiendo dado lo mejor de sí por más de 30 años – y se retiran de la institución para dedicarse a otras obras al servicio de los más necesitados. La administración del colegio pasa entonces formalmente a manos de la Iglesia paraguaya: a partir de ese momento, el Director General nato es el cura párroco de San Cristóbal, y las directoras académicas de cada nivel son educadoras seglares seleccionadas por concurso de oposición.
• 1998: Concluye oficialmente la misión de los Padres Oblatos de María Inmaculada (misioneros canadienses) en la Parroquia San Cristóbal, cerrando un capítulo de casi cuatro décadas de servicio pastoral y educativo. Ese año se considera el fin del período de transición al clero diocesano local. Entre 1960 y 1998, decenas de sacerdotes de Canadá pasaron por la misión del Paraguay, dejando un legado imborrable en la comunidad. Algunos de los nombres que forman parte de esta historia son: Mons. Lucien Dumas (fundador), el P. Jules Mercier, P. Charles-Henri Bérubé, P. Lucien Pageau, P. Maurice Lebel, P. Denis Plaisance, P. Gaspard Robert, P. André Leblond, P. Luc Vachon, P. Bruno Moffet, P. Germain Lamontagne, P. Paul Côté, P. Roger Fortin, P. Marc-André Laliberté, P. Raymond Roy, P. Jean-Marie Trudel, P. Léonce Gosselin, P. Marc-André Goulet, P. Gilles Brassard, P. Yves Poulin, P. Roger Bédard, P. Pierre Dufresne, P. Eudore DeBlois, P. Richard Turcotte, P. Jean-Yves Lacroix, P. Bertrand Jacques, P. Gilles Quirion, P. Gilles Lemay, P. Jean-Luc Laflamme, P. Jean-Luc Lachance, y el P. Serge Lavoie, entre otros. Todos ellos contribuyeron al crecimiento espiritual y material de San Cristóbal, y su recuerdo permanece agradecidamente en la comunidad.
• 2000s: Bajo la administración diocesana, el Colegio Parroquial San Cristóbal continuó modernizándose para atender las exigencias de la educación contemporánea. Se incorporaron progresivamente nuevas tecnologías y espacios: la institución llegó a contar con laboratorios de informática equipados con computadoras modernas, un Salón de Actos auditorio para actos culturales y formativos, y un amplio polideportivo techado donde se realizan actividades deportivas y recreativas que complementan la formación en aula. Estas mejoras, sumadas a la sólida base académica y pastoral heredada, afianzaron al colegio como un referente educativo en la comunidad.
• 2025: En la actualidad, el Colegio Parroquial San Cristóbal sigue sirviendo a la comunidad con el mismo espíritu fundacional, ahora plenamente integrado al sistema educativo arquidiocesano. El Pbro. Octavio Lucio Arana es el párroco de San Cristóbal y Director General tanto de la Escuela Básica N.º 1057 como del Colegio Parroquial, garantizando la dirección pastoral de la institución. Junto a él, un equipo de laicos capacitados dirige la parte pedagógica: la Mg. Julia Domínguez actúa como Directora Pedagógica del 3er Ciclo de la EEB (Educación Escolar Básica) y la Educación Media, mientras que la Lic. Zulma Carolina Viera cumple el rol de Directora Pedagógica del Nivel Inicial, Primer y Segundo Ciclo. A más de sesenta años de su creación, el colegio mantiene vivo su lema “Vivir para irradiar”, formando nuevas generaciones con sólidas competencias académicas, profundo sentido comunitario y valores cristianos.